¿Cómo reconocer una labradorita auténtica? | Minéraux d’Ailleurs
La labradorita es una piedra muy apreciada, especialmente por sus reflejos iridiscentes únicos y sus virtudes protectoras. Sin embargo, su popularidad ha llevado a la aparición de imitaciones en el mercado: piedras teñidas, resinas, vidrios de colores o piedras similares vendidas bajo un nombre falso. Aquí te presentamos todos los criterios que debes conocer para identificar una verdadera labradorita natural y evitar las falsificaciones.
1. Los reflejos iridiscentes (labradorescencia)
El signo distintivo de una verdadera labradorita es su labradorescencia, es decir, los reflejos de color que aparecen según el ángulo de la luz. Estos reflejos pueden ser azules, verdes, dorados, naranjas o a veces multicolores. Solo son visibles en movimiento y cambian según la iluminación.
Las imitaciones suelen tener colores estáticos, fluorescentes o demasiado homogéneos. Una labradorita sin ningún reflejo no es necesariamente falsa, pero es de calidad inferior o una piedra en bruto sin pulir.
2. Textura, dureza y peso
La labradorita es una piedra dura (aproximadamente 6-6,5 en la escala de Mohs). Es fría al tacto y posee una cierta densidad. Una imitación de resina o plástico será más ligera, más tibia y más frágil. Si se raya fácilmente con la uña, es muy probable que sea una falsificación.
3. Patrones y fisuras naturales
Las verdaderas labradoritas a menudo presentan estrías, fisuras internas o inclusiones naturales. Estos son signos de formación geológica auténtica. Una piedra perfectamente lisa, brillante, sin ningún defecto ni matiz, puede ser sospechosa.
Los patrones internos son únicos para cada piedra: a veces se asemejan a destellos de luz o a formas abstractas. Esta complejidad visual es un buen indicador de autenticidad.
4. Precio y procedencia
Una labradorita natural de buena calidad tiene un costo coherente con su rareza. Un precio anormalmente bajo, especialmente para una piedra grande con reflejos perfectos, puede ser un indicio de estafa.
Infórmate también sobre la procedencia: las principales fuentes de labradorita auténtica son Canadá, Madagascar, Rusia y Finlandia. Un vendedor fiable podrá indicarte el origen de sus piedras y garantizar su autenticidad.
5. Prueba sencilla: la luz
Toma tu labradorita y exponla a una fuente de luz natural o artificial. Gírala lentamente en tus manos: los verdaderos reflejos aparecen progresivamente según el ángulo. Las piedras teñidas falsas, en cambio, siempre mantienen el mismo color, sin importar la iluminación.
Conclusión
Reconocer una verdadera labradorita requiere un poco de atención, pero está al alcance de todos. Observando los reflejos, la textura, el peso y el origen, evitarás fácilmente las falsificaciones. Una labradorita natural te ofrecerá mucho más que una simple apariencia: te acompañará a largo plazo con su vibración única.
Para elegir una labradorita 100 % auténtica, explora nuestra colección cuidadosamente seleccionada.