¿Cómo reconocer un verdadero lapislázuli? | Minéraux d’Ailleurs
El lapislázuli es una piedra de un azul profundo, a menudo salpicada de escamas doradas de pirita, que ha suscitado admiración y codicia durante milenios. Pero debido a su éxito, circulan en el mercado numerosas imitaciones: piedras teñidas, sintéticas o compuestas de resina. Aquí están todos los criterios esenciales para identificar un verdadero lapislázuli natural y evitar las falsificaciones.
1. Color: un azul profundo no uniforme
Un verdadero lapislázuli exhibe un azul intenso que puede variar del azul real al azul ultramar. Nunca es totalmente uniforme: a menudo se observan matices de azul más claro o zonas blancas (calcita) e inclusiones doradas (pirita). Estas irregularidades son signos de autenticidad.
Cuidado con las piedras de un azul perfecto y homogéneo, a menudo demasiado brillante: suelen estar teñidas o ser sintéticas.
2. Presencia de pirita y calcita
Los verdaderos lapislázulis contienen naturalmente pirita (aspecto de pequeñas escamas doradas) y a veces calcita (vetas o manchas blanquecinas). Estas inclusiones son visibles a simple vista. Una piedra totalmente azul sin variación es sospechosa.
Las piedras falsas pueden contener lentejuelas añadidas o pintadas, pero su brillo suele ser demasiado brillante o estar mal distribuido.
3. Textura y peso
El lapislázuli es una piedra densa y fría al tacto. Es relativamente pesada para su tamaño. Una imitación de resina o plástico será más ligera y tibia al contacto. Además, puede sonar hueca si se deja caer suavemente sobre una superficie dura.
4. Origen y certificado
Un vendedor serio conoce el origen de sus piedras. Los yacimientos más reputados de lapislázuli se encuentran en Afganistán, Chile y Rusia. Un certificado o una trazabilidad del país de origen es siempre un buen indicador de calidad y autenticidad.
5. Precio y sentido común
El verdadero lapislázuli de calidad no es una piedra barata. Una piedra grande de color azul perfectamente lisa a bajo precio es a menudo un indicio de imitación. Desconfíe de las ofertas demasiado tentadoras o de los nombres engañosos como "lapislázuli sintético" o "reconstituido".
6. Prueba del agua (evitar demasiado a menudo)
Las piedras teñidas pueden desteñir en el agua o perder su color. Aunque esta prueba puede ser reveladora, se desaconseja hacerla regularmente ya que el agua puede alterar las piedras naturales. Es preferible optar por una observación visual y una compra a un profesional reconocido.
Conclusión
Reconocer un verdadero lapislázuli se basa en la observación de su color, sus inclusiones naturales y su textura. Al elegir un vendedor especializado, tendrá todas las posibilidades de adquirir una piedra auténtica con propiedades potentes. Para evitar las imitaciones, confíe en su intuición, en su ojo... y en fuentes de confianza.
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